La industria agroalimentaria francesa
La nutrición, un objetivo público y privado
La nutrición es una prioridad de salud pública. Los efectos de los excesos, del sedentarismo y del decaimiento de las referencias alimentarias han generado un incremento generalizado y continuo de la obesidad y de patologías vinculadas a una alimentación deficiente. Pero Francia sigue siendo el país europeo en el que este fenómeno avanza con mayor lentitud. Junto a los Países Bajos y Suecia, Francia es en efecto el país en el que la prevalencia de la obesidad infantil es menos significativa. Son varios los factores que concurren: los hábitos alimentarios, las numerosas campañas de sensibilización, la composición de los productos, etc.
Unos poderes públicos consolidados
Gracias a la intensa movilización de los poderes públicos, Francia se dotó en 2001 de un Programa Nacional de Nutrición para la Salud (PNNS) —que ha tenido su continuación en el período 2006-2010—cuyo objetivo general es mejorar el estado de la salud del conjunto de la población, interviniendo sobre uno de los principales factores de incidencia, como es la nutrición. Un plan de acción completo: asunción de la responsabilidad en cuanto a la obesidad, segmentación específica de las poblaciones desfavorecidas y promoción de las buenas conductas alimentarias, así como de modos de vida equilibrados y saludables.
A través de la movilización de todos los actores, incluyendo por supuesto a los profesionales de la salud, pero también los actores económicos del sector alimentario, los actores asociativos y las autoridades locales, Francia se ha convertido en el primer país europeo con una verdadera estrategia de conjunto.
Medio millón de “nutrinautas” para estudiar las relaciones entre nutrición y salud en Francia
En lo que constituye una exclusiva mundial, gracias a 500.000 internautas de los que se hará un seguimiento durante cinco años, el estudio NutriNet-Santé va a permitir evaluar de manera precisa el vínculo que pueda existir entre las conductas alimentarias y diferentes determinantes, con el objetivo de establecer unas recomendaciones nutricionales más precisas. Se trata de una operación financiada en exclusiva con fondos públicos (el coste total estimado será de alrededor de seis millones de euros) con el compromiso de numerosas instituciones asociadas, entre otras el Ministerio de Sanidad y el Instituto Nacional de Investigaciones Agronómicas (INRA).
A fecha de 10 de mayo de 2010, es decir doce meses después de su lanzamiento, participan ya en el estudio 131.342 internautas.
Unas empresas comprometidas
Conscientes del avance de la obesidad y preocupadas por la salud de los consumidores, las industrias agroalimentarias y los productores agrícolas se han convertido en los auténticos protagonistas de esta nueva lucha. Sus iniciativas dirigidas a mejorar la oferta alimentaria toman forma en compromisos oficiales evaluados por un Observatorio Nacional de la Calidad de la Alimentación (OQALI): se trata de cartas de compromiso de progreso nutricional firmadas con el Estado.
Por medio de este proyecto voluntario, las empresas francesas se fijan unos objetivos precisos, calculados, fechados y controlables, que aspiran especialmente a reducir los aportes de sal, de glúcidos simples, de lípidos totales, de ácidos grasos saturados, o el incremento del consumo de glúcidos complejos y de fibras de frutas y verduras.
Estas acciones de progreso llevadas a cabo de común acuerdo entre el Estado y las empresas agroalimentarias tienen como objetivo favorecer unos comportamientos alimentarios más sanos y reducir la obesidad y sus enfermedades asociadas. En 2006, Francia registraba un 10,5% de adultos obesos (es decir, con un IMC superior a 30), mientras que los Estados Unidos superaban la barrera del 34%… El modelo alimentario francés, con sus tres comidas regulares diarias, ayuda indudablemente a que se produzca este resultado. Sin olvidar el patrimonio culinario y gastronómico del país, que contribuye a ofrecer una alimentación diversificada y equilibrada para todos.

